Que por Tus santos Pies, Oh María,
yo y mi familia podamos ser libres de todos los traumas que nos fueron generados durante la gestación, todo rechazo, abandono, separaciones y pérdidas.
Pedimos la sanación y la liberación de todos los traumas de la infancia:
carencias, miedos, comparaciones, gritos, insultos, falta de amor, falta de besos, ausencia de abrazos,
cariño y atención que nos fue negada, consciente o inconsciente por nuestros padres.
Coloca Madre, debajo de Tus Pies,
todo desvío que fue proporcionado en la formación de nuestro carácter y personalidad,toda confusión en las emociones y en los malos ejemplos que no fueron dados.
Pedimos en este día la sanación y la liberación,renunciando a toda angustia, tristeza, frialdad,insensibilidad, todo y cualquier síntoma o patología de depresión,de pánico, de fobias en general.
Que en el Nombre de Jesús y por los Pies de la Inmaculada,
yo sea liberado de todo dolor emocional,toda fragilidad, voluntad de morir o miedo a la muerte,
melancolía y salud, manía de persecución y auto condenación;
que cese en este día toda murmuración,
toda resistencia y repugnancia a la verdad,al cambio de postura y comportamiento.
Que por los Santos Pies de la Virgen sea liberado y curado ahora,
en mi y en mi familia, todo afecto desordenado,toda falta de respeto humano, todo sufrimiento provocado por elecciones erradas,de la que fuimos víctimas.
Te pedimos Oh Madre que nos sustentes como un “Cirineo”delante de nuestros cansancios y desgastes,renovando en nosotros el ánimo y el coraje
para que consigamos ser fuertes aún en nuestras limitaciones,entendiendo los misterios de Dios e inaugurando una nueva etapa en nuestras vidas,
tomando posesión de la obra nueva que ya surge.
Amén.
“El Señor, mi Señor, es mi fortaleza: el da a mis pies la agilidad de las gacelas
Y me hace caminar por las alturas”
Habacuc 3, 19
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